Los adultos meditamos para conseguir salir de la rutina i el estrés cotidiano y conectar con nosotros mismos. En los niños, los beneficios de meditar radican en la concentración y el aprendizaje. En este artículo te voy a mostrar los beneficios de la meditación para niños. Pero, ¿cómo enseñamos a los niños a meditar?. Te voy a presentar diferentes técnicas para conseguir introducir a tus peques en el mundo de la meditación.

Beneficios de la meditación para niños

Raramente atribuimos la meditación en los niños. Pero esta práctica, puede convertirse en la clave para el bienestar a lo largo de toda su vida.

En la edad adulta, meditamos para equilibrar nuestro ser interior, mejorar nuestra concentración para aprender a interactuar con el mundo que nos rodea. En los niños sucede algo parecido. La meditación, es un entrenamiento de la mente que da lugar a una mejora de la concentración ayudando al niño en su proceso educativo y escolar. De igual forma, la meditación i la consiguiente mejora de la concentración ayudan a mejorar el proceso de memoria, facilitando el aprendizaje con unas buenas bases.

Sabemos que la edad infantil i preadolescente es una etapa difícil ya que la comprensión del mundo y de la realidad suelen ocasionar situaciones de confusión, miedos, dudas, etc. La meditación renueva las energías del cuerpo y tranquiliza la mente ayudando a la disminución de la aparición de la famosa ansiedad y los miedos.

Cómo enseñar a meditar a los niños

Los niños necesitan instrucciones para aprender a meditar y aunque lo ideal sería contar con instructores que dominaran la materia, puedes ser tú mismo/a quien enseñe a tus hijos a iniciarse en la meditación. A continuación te dejo 3 técnicas para adentrar a tus pequeños en el mundo de la meditación.

Meditación guiada y cuentos

Puedes empezar por sentarte delante de tu hijo, sentados en un sitio cómodo. Espera al final del día y evita tener la televisión encendida u otros estímulos externos que puedan perturbar la meditación. Pídele que cierre los ojos y que respire lenta y profundamente. Enséñale como respirar correctamente con una voz calmada y a bajo volumen: inspira, mantén el aire en tus pulmones, exhala lentamente…

Repite la misma tarea durante unos días hasta convertirla en un hábito saludable. Conforme vaya adquiriendo el hábito y consiga respirar correctamente, puedes comenzar a incorporar nuevos conceptos pidiéndole al niño que identifique sus emociones. Puedes presentarle la idea de dejar ir sus miedos, sus rabias y que libere su mente de pensamientos. Puedes ponerles en situación narrándole historias en paisajes o sitios calmados: “imagínate sentado en una playa, sintiendo los rayos del sol abrigando tu cara y tu cuerpo…” u otras situaciones parecidas. Solo debes jugar con un poquito de imaginación y creatividad. Incluso puedes contarle algún cuento con imágenes y luego recordar todos sus personajes e inventar nuevas historias con ellos.

A medida que vayan pasando los días en la técnica de meditación, debes permitir que se dejen llevar por sus pensamientos y sensaciones de paz y calma, concentrándose en la respiración. Recuerda en finalizar cada sesión con una respiración lenta y profunda, abrir lentamente los ojos y comentar la experiencia, haciendo que los niños se puedan sentir cómodos aprendiendo a meditar.

meditación para niños

Mandalas

Los mandalas son imágenes circulares con figuras en su interior que encontrarás fácilmente en Internet. Meditar a través de los mandalas ayuda a los niños a relajarse y dedicarse un poco de tiempo a ellos mismos. De esta forma expresan sus emociones y potencian su creatividad y su concentración.

Permite a tu hijo que coloree el mandala a su gusto y que se deje llevar por su imaginación. No olvides poner música tranquila de fondo para ayudar a calmar su mente, elegir un lugar tranquilo i agradable para el niño y que facilite su concentración.

Si el niño es un poco mayor se puede incluso crear un propio mandala con hilos de colores, sobre una piedra, madera, tierra, arena, etc. Se puede crear con el material que más desee el niño: lápices de colores, rotuladores, acuarelas, arena, elementos de la naturaleza, hilos, etc. El objetivo es dejar que surja la creatividad del niño.

mandala

Paseos

Cualquier paseo se puede convertir en una experiencia meditativa. Prueba en andar con tu pequeño descalzos por la arena o el jardín. Puedes dejar que el niño cierre los ojos y guiarle para que no sienta miedo. El objetivo es que el niño adquiera conciencia de la conexión entre sus pies y el suelo y que se fije en lo que siente al andar con los ojos cerrados.

paseo meditacion

Lógicamente se puede adaptar cada actividad en función de la edad que tenga el niño, desde simples cuentos para los más pequeños a aprender a moldear una figura de arcilla en un ambiente calmado. Cualquier actividad añadida con un poco de conciencia y reflexión puede convertirse en un pequeño ejercicio de meditación para tu hijo. Solo debemos tener presente la importancia de tener paciencia, de empezar y terminar una cosa y ser conscientes de lo que hacemos en todo momento, tengamos la edad que tengamos.¡Espero que las 3 técnicas que te he mostrado te sirvan de ayuda para empezar a enseñar a tu hijo/a a meditar!

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