Desiertos, playas, riads, oasis, medinas, montañas… la especial magia y la paz mental de Marruecos. Los viajes espirituales me permiten conocer mundo y otras culturas y a su vez, me enriquecen. Un país donde aprendí a relacionarme, compartir y vivir una maravillosa experiencia que quedará en mi recuerdo para toda la vida.

En mi segundo viaje a Marruecos, hice una ruta de 7 días por el norte: Fez, Chefchaouen y Rabat. Este país es un lugar ideal para hacer un pequeño viaje de desconexión, por su cercanía, su encanto, su magia, por desconectar de la rutina y ampliar y conocer una cultura muy distinta a la nuestra. ¡Hay muchas razones para conocer estas bonitas ciudades y aún más para desear volver!

Estas vacaciones fueron especiales para mí. Me propuse solamente disfrutar de un tiempo delicioso cultivando mi cuerpo y mi espíritu.El yoga no es mi única pasión y la famosa frase inspiradora tiene toda la razón: “viajar es lo único que puedes comprar que te hace más feliz”. 

Estuve en las cascadas de Akhour. Éstas, se caracterizan por su luz, el contraste de colores y la belleza incalculable del entorno que las rodea. Llegar hasta ellas es verdaderamente una experiencia meditativa. Caminé durante 4 horas por las montañas del Rif occidental, dentro del Parque Nacional de Talassemtane. Al llegar a las cascadas sentí que había valido la pena: solo pude decir que fue un auténtico regalo. La caminata fue espectacular por la diversidad de caminos que encontrabas para llegar a las cascadas: desde paredes gigantescas hasta un frondoso bosque. Tuve que seguir el curso de un riachuelo para llegar primero a unas brutales piscinas naturales y unas pequeñas cascadas y por último la Gran Cascada.

Si decides irte unos días fuera como lo hice yo, ¿cómo mantienes los hábitos de yoga y meditación que has logrado durante todo el año? Cuando nos acostumbramos a una rutina, dejarla puede que no sea fácil, ya que mantener el yoga y la meditación diaria durante las vacaciones es todo un reto. Y más si se suman los días de vuelos, viajes en coche, noches de fiesta, habitaciones de hotel pequeñas, días improvisados para ir a visitar lugares preciosos… No tenemos la misma tranquilidad que el espacio donde practicamos habitualmente yoga, es por eso que tendemos a olvidarnos de nuestra práctica cuando estamos de viaje.

¿Cómo mantengo mis rutinas de yoga y meditación durante un viaje? 

Seguramente mantener tu rutina habitual va a ser muy difícil, pero solamente tienes que adaptarte al nuevo entorno y al nuevo ritmo del día. Esto es lo bueno de las vacaciones, que no hay que ir a trabajar ni cumplir con tus “obligaciones”. Entonces, si no puedes mantener tu rutina, puedes crearte una de nueva adaptada a tu situación.

Si decides hacer un viaje largo por la India o Tailandia, sabes que vas a hacer muchas estancias cortas y mantener tus rutinas va a ser complicado, pero con unos pequeños trucos podrás lograrlo:

– No hace falta que te hagas una planificación de todas las sesiones que puedes hacer, sino que puedes organizarte el día y guardarte un espacio de tiempo para hacer tu practica o meditación. Aprovecha las mañanas, después de despertarte y antes de almorzar.

– Si viajas con más gente mueve o sacrifica tus sesiones de yoga. Incluso puedes invitar a tus compañeros de viaje a juntarse para la meditación o la sesión de yoga. Así crearás una energía positiva a todo el grupo.

– Intenta cumplir con tus rutinas, pero no te sientas culpable si no lo puedes hacer.

– Dedica menos tiempo a tus sesiones.

Trucos para practicar yoga mientras estás de viaje

Ahora que tenemos clara la teoría, habrá que pasar a la práctica. A continuación te doy unos trucos para practicar yoga mientras estás de viaje:

– Si tienes la playa cerca, puedes llevar a cabo tu meditación aprovechando la energía del sol de buena mañana o tarde cuando la gente se va.

– Cuando llegues al hotel, pregunta si hay un lugar tranquilo en el que puedas hacer tu práctica de yoga, incluso el jardín te puede valer. Y quien dice jardín, dice en medio de la naturaleza y con una cascada de agua impresionante cerca!

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– Si vas a una ciudad, puedes buscar en Google si hay centros de yoga para ir a probar una sesión. Que no te asuste el idioma, se trata de conocer profesores y nuevos tipos de yoga. Para no encontrarte con centros de yoga cerrados, antes de ir puedes buscar en su página web los horarios.

– Usa unos cascos de música para hacer meditaciones guiadas. Si estás en el aeropuerto y no puedes concentrarte debido al murmurio de la gente, la música te va a ayudar a calmar tu mente.

– Si decides hacer un viaje en coche, puedes pararte en un área de descanso en el autopista y aprovechar para estirar un poco. Despierta el cuerpo con una respiración controlada y haz algunos estiramientos. Incluso puedes aprovechar para estirar si estás en un barco o en una cola larguísima.

– Aprovecha todos los rincones para hacer una pequeña meditación: visitando un templo, paseando por la playa, haciendo una excursión, etc. Pueden ayudarte a inspirar serenidad y al ser una meditación no programada y en un lugar diferente, puede que notes una energía distinta que te haga sentir diferente.

Después de haberte contado unos cuantos trucos para mantener tus rutinas de yoga y meditación, solamente me queda decirte que disfrutes de tu viaje. Y tú, ¿cómo lo haces para practicar durante tus vacaciones? ¡Comparte tus consejos de yogui durante tus viajes!

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